Ni Taylor Swift, ni Bad Bunny, ni Miley Cyrus. El Show del Medio Tiempo será encabezado por Usher en el Super Bowl 2024. Así lo confirmó el mismo artista, la NFL y Apple Music.
El Super Bowl LVIII 2024 se realizará el próximo domingo 11 de febrero en el Allegiant Stadium en Las Vegas. Ahí el artista texano se encargará del esperado show musical siendo el sucesor de Rihanna.
El cantante, que tiene 44 años, tomará el escenario del icónico show de medio tiempo que es presentado por Apple Music.
Para anunciar su presentación se lanzaron varios videos, incluyendo uno donde Kim Kardashian le da la noticia a Usher de que estará en el Super Bowl 2024.
“Es el honor de mi vida tachar de mi lista sueños una actuación en el Super Bowl. Estoy ansioso por ofrecer un espectáculo distinto a todo lo que hayan visto de mí antes. Gracias a mis seguidores y a todos quienes hicieron posible esta oportunidad”, dijo Usher en un comunicado.
Técnicamente esta será la segunda aparición de Usher en el Super Bowl. El artista apareció anteriormente en el show de medio tiempo del 2011 junto a los Black Eyed Peas.
Usher Terrence “Terry” Raymond IV nació el 14 de octubre de 1978 en Dallas, Texas. Mejor conocido como Usher es cantante, compositor y productor de música. Se ha enfocado principalmente en el R&B y pop.
Ha vendido más de 75 millones de álbumes a lo largo de su carrera, la cual inició desde los 15 años con su disco debut Usher.
Usher fue nombrado el Artista Hot 100 de la década de 2000 por Billboard. A lo largo de su carrera ha ganado premios como 8 Grammy, 18 Billboard Music Awards, y 8 American Music Awards.
El artista lleva aproximadamente 30 años de carrera y en esas décadas ha cosechado varios éxitos.
Entre los más famosos e icónicos está “Yeah!” con los raperos Lil Jon y Ludacris. Esta salió en 2004 y estuvo 12 semanas seguidas en la lista Billboard Hot 100 de Estados Unidos.
Otras de sus canciones más famosas son “DJ Got Us Fallin’ In Love” con Pitbull, “OMG” con will.i.am, “My Boo”, y “Love In This Club”.
Fue concebida como parte de un programa del gobierno para construir nuevas prisiones entre 1968 y 1978.
Ovidio Guzmán, uno de los hijos del narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, fue extraditado el 18 de septiembre a Estados Unidos y desde entonces está arrestado en una cárcel de Chicago.
Apodado el “Triángulo de Hierro”, el Centro Correccional Metropolitano es un rascacielos de 28 pisos ubicado en el centro de la ciudad estadounidense, un imponente edificio triangular de hormigón diseñado por el arquitecto Harry Weese e inaugurado en 1975.
El edificio tiene pequeñas rendijas verticales de 13 de ancho por 2,30 metros de alto que funcionan como ventanas irregulares hacia el exterior y que conforman una especie de monolito perforado.
Las ventanas, así diseñadas para evitar fugas, no tienen rejas, como es habitual en las cárceles.
En su momento costó US$10,2 millones, según el periódico local Chicago Tribune, cifra que hoy equivaldría a casi US$60 millones.
Esta cárcel fue concebida como parte de un programa del gobierno para construir nuevas prisiones entre 1968 y 1978, y suponía un modelo de centro de detención diferente para aquellos que están aguardando su juicio o que han recibido una condena breve.
Cuando se inauguró, William Nelson, su primer director, dijo: “Este edificio es completamente seguro, pero fue construido de manera eficiente y teniendo en cuenta la dignidad humana“.
El entonces juez James B. Parsons del Tribunal de Distrito de Estados Unidos lo describió como “lujoso”.
“No hay rejas”, dijo. “Las puertas se abren y cierran libremente. Los pisos están alfombrados. La comida es muy buena y las instalaciones recreativas son excelentes”, afirmó, según recogió el Chicago Tribune en un artículo publicado en 1995.
Al menos en aquel momento, los presos podían ir al patio -ubicado en la azotea- solo dos veces a la semana porque permitían estar 20 personas al mismo tiempo como máximo.
El patio está totalmente cubierto por un alambrado, para evitar que lleguen helicópteros a llevarse a alguno de los presos.
Allí se puede jugar al baloncesto, vóleibol o hacer ejercicio.
También podían visitar la biblioteca, la videoteca y la capilla tres veces por semana.
Algunas medidas de seguridad se han añadido después de su inauguración, ya que hubo episodios de fuga.
Por ejemplo, en diciembre de 2012 dos presos se escaparon desde el piso 17 haciendo un boquete en la pared y arrojando una cuerda tejida a partir de sábanas e hilo dental y sujetada de las literas de la celda.
De acuerdo al registro público de la Oficina Federal de Prisiones, que administra este centro, Ovidio Guzmán López, de 33 años, es uno de los 486 hombres y mujeres allí recluidos.
Originalmente había sido construido para albergar a 400 presos.
Desde el arresto de “El Chapo” Guzmán en 2016 y su posterior extradición a Estados Unidos, cuatro de sus hijos, conocidos como Los Chapitos, supuestamente asumieron roles protagónicos en el cartel.
Los agentes de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA) dicen que el cártel de Sinaloa es la fuente de gran parte del fentanilo ilícito que se introduce de contrabando en Estados Unidos.
Según la jefa de la DEA, Anne Milgram, “Los Chapitos fueron pioneros en la fabricación y el tráfico de la droga más mortífera que nuestro país haya enfrentado jamás”.
Después de que su padre fuera condenado en EE.UU. a cadena perpetua en 2019, Ovidio Guzmán, alias el Ratón, era considerado uno de los líderes del cartel de Sinaloa y fue acusado por Washington de conspiración para distribuir drogas para ser importadas a EE.UU.
En su primera comparecencia ante un juez en Chicago el 5 de septiembre, Guzmán se declaró no culpable de los cargos que enfrenta por narcotráfico.
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